Hoy, 5 de diciembre, es el día del voluntariado

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Hoy es el día del voluntariado. Es un día para celebrar y admirar el trabajo no retribuido de cientos de miles de personas en todo el mundo. Quizás hay gente que no lo sabe, pero son muchas las personas que cada día realizan labores voluntarias sin las cuales muchas organizaciones no podrían realizar sus acciones sociales.

Un mundo de desigualdades

Dentro de un planeta en el que vivimos con tantas desigualdades hay personas que tratan de equilibrar las cargas. El joven que ayuda al anciano a cruzar la calle, el maestro que enseña al aprendiz, los vecinos que se ayudan. Aquel que ha recibido unos valores mostrándoselos a quien no los tiene, aquellos que dan cariño a quienes no lo tuvieron. Quien hace de familia para quienes carecieron de ella. Un sinfín de acciones de bien que simplemente nacen sin un motivo, que están en la bondad del ser y que emergen llegado el momento por propia naturaleza o porque quizás ese apoyo se espera recibir de vuelta en esa misma situación. Una empatía inconsciente sin plantearse siquiera la existencia de un karma.

¿El voluntariado es trabajar gratis?

Muchas otras personas se preguntan qué es lo que mueve a otras a trabajar gratis. En mi humilde opinión, el planteamiento de partida ya sería erróneo, ya que no es un trabajo. Quien hace voluntariado no entrega su tiempo y su conocimiento para enriquecer a una persona o a una corporación. generalmente se hace ante aquella causa que no tiene un objetivo de lucro detrás y que sus beneficiarios son otros semejantes, quienes en muchas ocasiones están en situación de vulnerabilidad o quienes por sí solas no están teniendo acceso justo a algún derecho. También emerge de muchos el colaborar por la sostenibilidad de la Tierra, de nuevo, por todos nosotros.

Nadie está obligado ni tiene una motivación económica detrás. El voluntario actúa en libertad, elige y toma la decisión de entregar. Hay muchos trabajos en los cuáles las personas no se sienten útiles, trabajos poco participativos. Los hay muy aislados de la sociedad real, aquellos cuyo fin es amasar una fortuna, el poder o el reconocimiento. Muchos destruyen en cierta medida el medio ambiente y muchos otros generan desigualdad entre, valga la redundancia, iguales. Pues la respuesta a si es un trabajo gratis, es que no, ya que no coincide con ninguna de las definiciones anteriores, sino más bien todo lo opuesto. Celebramos hoy que las personas sean voluntarias y se sientan útiles, participativas, en sociedad. Que no persigan la riqueza y el poder y que fomenten el cuidado del entorno, la paz y la justicia. Celebramos la voluntad que tienen muchas personas porque nadie sea menos que nadie.

No existe el voluntariado real sin compromiso

Adentrarse en el mundo del voluntariado puede ser muy sencillo de primeras. Hay plataformas online que conectan organizaciones con personas voluntarias. Puedes buscar la causa de tu interés y contactar directamente con la entidad. También puedes simplemente unirte a la asociación de padres y madres del cole o del equipo de fútbol de tus hijos.

Ahora bien, después de la decisión de actuar, se requiere de varias cosas. Lo primero es el compromiso, sin el cual no llegarás muy lejos. Además, muy probablemente, seas un obstáculo en el funcionamiento normal de la organización, especialmente si han invertido tiempo en formarte o si no has cumplido con las funciones que aceptaste al entrar.

Por otro lado, un compromiso sin participación o sin acción, a medio plazo se desvanece y ello repercute en confusión tanto del voluntario como de la organización. Pues si a la voluntad no le sigue el movimiento y la actuación, carece de sentido y no se puede marcar la diferencia y ver resultados. Y es aquí donde radica la dificultad de participar como voluntario, encontrarle un espacio entre tus prioridades. Hoy en día, es cuanto menos un reto debido a todos los estímulos y actividades que están a nuestro alcance, sin contar con los eventos de índole social. Ello es verdad que termina dificultando poder permanecer con constancia y con esfuerzo dentro de un voluntariado organizado. De hecho, esto al final solo se consigue si el motor de lo que haces es realmente tu lucha, te llena y te motiva.

El salario emocional

Otro tema en el que no profundizaré demasiado es que la acción social no está retribuida como se merece. Parece ser que no hay un interés detrás en profesionalizar el tercer sector. Muchos de los voluntarios que tendrían cualificación y vocación para realizar esos trabajos, terminan viendo el voluntariado como la forma más precaria de cubrir sus aspiraciones laborales accediendo únicamente al salario emocional que les reporta, teniendo que complementarlo con otros trabajos. Y de esto, algunas organizaciones, porqué no mencionarlo, se aprovechan contando con una mano de obra desinteresada con altas capacidades. Aún así, aquí vemos otra muestra más de que hay una gran cantidad de personas que han tomado la decisión firme de contribuir.

Para finalizar, no se es más ni tampoco se es menos por ser voluntario. Millones de personas quienes como yo, tras ya 17 años de participación voluntaria, pueden sentirse identificados con la celebración de un día como hoy y orgullosos de ver que hay millones de personas en este momento ayudando y colaborando con otras y que esos contrapesos de la humanidad -nunca es tarde, pero los gobiernos se han apuntado mucho después que los individuos o las asociaciones- hacen una mejor proporción de la armonía del mundo y una melodía menos desafinada cada día.

Y tú, si todavía no participas o no lo has probado, si hay algo que te duele y donde te ves capaz de aportar, te invito a experimentarlo, regálate ser voluntario.

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